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DE LAS CARTAS DESDE EL S.XV AL VIAJE AL S.XVI

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        Éste ha sido el recorrido con el que casi hemos finalizado el bloque de Literatura de este curso en 3º. Pasamos por el s.XV con los amores de Calisto y Melibea, y todo el entramado de pasiones, envidias, avaricia, lujuria… que supone La Celestina.

        Desde este universo tragicómico y de la mano de una desesperada Melibea tras la muerte de su amado, nos llegaron sus cartas de despedida (unas más creíbles que otras, eso sí).

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      Quizás para el vocabulario os hubiera venido bien consultar el siguiente artículo. Como podréis ver, es bastante curioso, y con referencias a La Celestina.

Mini diccionario de amor, sexo y melancolía en el español antiguo.

     Y entrando en el siglo XVI, empezando a conocer a Garcilaso, Fray Luis de León o San Juan de la Cruz, os pedimos que viajando en el tiempo hacia esa época hiciérais un relato sobre lo que veíais  por allí.

     Sara Y. nos llevó hasta el mismo nacimiento de la imprenta:

    “Hace unos días decidí viajar al siglo XVI con la máquina del tiempo que compró mi tío en una tienda de segunda mano hace varias semanas. El viaje al siglo XVI fue muy corto e incómodo. Cuando salí de la máquina del tiempo aparecí dentro de un armario y cuando abrí la puerta me encontré con un montón de gente reunida en una sala hablando, ellos no me veían, pero yo sí que les podía ver, así que decidí escuchar lo que decían.
    Al parecer, estaban hablando de que los monjes estaban cansados de tener que escribir todos los libros a mano y buscaban otro método más rápido y eficaz. En un extremo de la larga mesa estaba sentado un señor mayor al que llamaban Guttemberg, éste dijo que estaba trabajando en un proyecto, pero que necesitaba tiempo. Los monjes decidieron financiar su experimento, ya que Guttemberg era un hombre de palabra.
     Poco después, acabó la reunión y decidí seguir a Guttemberg, quien caminaba saliendo de la sala para llegar a su casa. Cuando llegué me encontré con una máquina enorme y llena de piezas extrañas. Guttemberg se mmeses intentando que funcionara y cuando lo logró, se la llevó a los monjes para ver qué les parecía su invento.
     Esa máquina podía hacer muchas copias de libros en muy poco tiempo, era increíble. Los monjes se quedaron asombrados y mandaron que fabricara por lo menos dos máquinas más, para así poder hacer más copias, y los libros los podrían vender más baratos, para que hasta las personas con poco dinero los pudieran comprar. Y así se pudieron crear librerías llenas de libros y el fantástico invento de la imprenta fue evolucionando a lo largo de los siglos, hasta hoy.”

 

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     Claudia nos plantea esta reflexión sobre lo que somos y tenemos en nuestro siglo…

      “Y bueno, nos adentramos en aquella puerta,de madera de roble, con un pomo y una cerradura de hierro forjado. Al traspasar la puerta, abundaba el olor a madera quemada, a pipa y a la falta de higiene. Empecé a caminar por aquellas calles de piedra, las cuales estaban repletas de mujeres y hombres vestidos de una forma muy diferente a la nuestra, también había muchos puestos de comida, ropa…
      Yo era como algo raro, ¿por qué todo el mundo me miraba tan mal? Iba anonadada, pensando en cómo había cambiado el mundo y me preguntaba cómo hubiese sido el mundo si el siglo XVI no hubiese existido. Yo seguramente no estaría aquí si no hubiese existido este siglo.
    También pensaba en cómo serían ellos en nuestro siglo, nuestra época. Eran muy religiosos, veía a la gente yendo a rezar, también veía a gente en carros tirados por caballos, los cuales no tenían que preocuparse por el tráfico, ya que todo el mundo les dejaba pasar… eran como dioses. Al poco tiempo me di cuenta de que no lo eran, pero su dinero los convertía en tales.  Los niños y niñas no tenían la obligación de estudiar. Los niños trabajaban y las niñas limpiaban, ¡y muchas eran madres a los 16!
      Estuve viviendo 10 meses en ese lugar y… he de decir que la vida ha cambiado de a mejor y que si ellos podían vivir sin móvil y con dos mudas por semana… ¿por qué nosotros no? ¿Por qué necesitamos una muda cada día? Con el paso del tiempo nos hemos hecho materialistas y no nos conformamos con nada de lo que tenemos… siempre queremos más.”

 

burgos

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